una persona, un punto

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El mapa de puntos representa un instrumento cada vez más empleado para visualizar la espacialidad de los datos sociales. Surgida en el siglo XIX con el trabajo de John Snow (no el de Juego de Tronos), esta técnica se ha convertido en uno de los instrumentos más efectivos para la exploración de patrones de concentración de fenómenos en el espacio. En este post, analizaremos la aplicación de esta técnica para representar la segregación étnica.

Fig. 1. El proyecto Chicago Boundaries de William Rankin (2009)

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Los mapas de segregación étnica

 

En 2009, un profesor de historia de la ciencia de la Universidad de Yale de Estados Unidos, William Rankin, utilizó el mapa de densidad de puntos para representar la distribución espacial de la etnicidad y de los ingresos en la ciudad de Chicago. Utilizando datos agregados a nivel de cuadra (census block) del censo de 2000 de Estados Unidos, Rankin ha generado un mapa en el que cada punto representa 25 personas de una cierta etnia o grupo de ingreso. Los resultados nos brindan una visión instantánea de un fenómeno cada vez más agudo en la sociedad americana: la segregación tanto en términos de clase como de etnia en el país.

En 2013, Dustin Cable, demógrafo y científico de datos, reprodujo la misma técnica para generar el mapa “racial” de Estados Unidos. Basándose en el método desarrollado por Rankin, ha expandido la cobertura para todo el territorio del país y aumentado la resolución de 1/25 a 1/1, de modo que a cada persona correspondería un punto, algo que representa 308,7 millones de puntos, según el censo de 2010. Su mapa de etnicidad ha brindado una visión fina, detallada y visualmente placentera (por el excelente uso del color) de la marcada segregación étnica existente en las ciudades estadunidense.

Fig.2. El mapa de puntos “racial”, Dustin Cable (2013).

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El proyecto de Cable ha sido reproducido posteriormente, en el mismo 2013, para el caso del Reino Unido y de Toronto. En 2015, lo mismo ha sido hecho para Brasil, por un equipo del diario Nexo. El ejemplo brasileño nos brinda un panorama de un territorio como un todo dividido por el color de la piel, con el norte en que predominan negros (“pretos”) y mulatos (“pardos”)  en contraposición a un sur predominantemente blanco. No obstante, al aumentar el detalle y ampliar la escala de representación, se puede observar la existencia de una mayor hibridez en las grandes ciudades, con patrones variando tanto en distintas capitales como regiones del país.

Fig.3. Melbourne Ethnicity Dot Map, Monash City Science Lab (2015).

PR1 - Monash.png

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City Science, un laboratorio basado en la Universidad Monash en Melbourne, Australia, ha desarrollado el mismo mapa en 2015, pero centrándose en una sola ciudad. Su menor tamaño les ha permitido añadir mayor interacción al mapa de puntos, de modo que se pueden seleccionar todos los grupos étnicos o solamente uno, algo impensable para el volumen abismal de los ejemplos anteriores. La gran ventaja de esta funcionalidad resulta en percibir de modo claro dónde se concentra cada etnia, así como su densidad relativa.

El del periódico The New York Times da un paso más allá al generar un mapa semejante al de Cable, pero con mucho mayor interactividad, lograda por la disminución de la proporción para un punto a cada mil personas. Dos características centrales merecen destaque. El mapa posee zooms prestablecidos de las principales ciudades, lo que permite al usuario ir directamente al grano. Además, y esta es su mayor contribución, la visualización es sensible a la escala de zoom. El porcentaje de cada etnia se agrega y presenta de acuerdo con el nivel de zoom elegido: sección censal (barrios de las ciudades); y condado (nivel supra-local).

Fig.4. Mapping Segregation, The New York Times (2015).

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¿Por qué estos mapas de etnicidad son interesantes?

 

El interés de este tipo de mapa se explica por cinco factores determinantes:

 Mapeo de la densidad. El mapa de puntos resulta ser un excelente instrumento para identificar zonas de mayor o menor densidad o incidencia de un fenómeno, así como señalar aquellas áreas en las que existe aglomeración de casos.

Varias escalas, un solo mapa. Esto permite explorar patrones geográficos de distribución de diferentes etnias en distintas escalas, del país como un todo hasta un barrio. Distintas escalas (o niveles de zoom) nos propician diferentes perspectivas o imágenes del fenómeno en observación. Además, los sesgos relacionados a la selección de cierto nivel de análisis quedan explicitados. Esto porque, a un nivel más agregado, solo se observan patrones de color predominantes. A una escala intermedia se revelan algunos matices de color, mientras que en un zoom máximo se pueden identificar incluso los puntos individuales.

Varios tipos en una misma área (heterogeneidad interna). Se pueden representar varios grupos simultáneamente y en una misma unidad de área de un solo mapa. Esta característica les convierte en un mapa más eficiente según el criterio datos por pulgada utilizado por Edward Tufte en su Visual Display of Quantitative Information para evaluar la calidad informativa de gráficos científicos.

Fenómenos discretos en superficies continuas. Este tipo de mapa presenta los puntos de forma continua en el espacio, desde zonas en las que personas de una misma etnia se concentran más hasta zonas en que su existencia se reduce a unos pocos puntos. En ese sentido, este tipo de visualización relativiza y replantea la noción de frontera, desde una concepción formal o administrativa a otra más cercana a la distribución empírica de los residentes.

Visión general y de detalle al mismo tiempo. Su potencialidad para revelar la heterogeneidad también permite el surgimiento de cuadros sintéticos bastante complejos sobre la composición del espacio urbano. Podemos identificar no sólo zonas de mayor o menor densidad demográfica, sino también áreas en las que existe mayor o menor segregación, el grupo étnico predominante y, en zonas híbridas, qué combinación entre grupos es la que marca su personalidad y le confiere especificidad.

 

Precauciones en cuanto a la aplicación del método

 

A pesar de todas las ventajas mencionadas anteriormente, cabe señalar que uno debe acercarse a este tipo de mapas con algunas precauciones, pues algunos detalles fundamentales pueden echar por tierra un trabajo interesante. Aquí destacamos tres:

Cautela en el uso del color.  El número de colores debe ser limitado o pensado en términos de grado, dependiendo del tipo de variable que se utiliza, variables categóricas o continuas. Nuestro cerebro no es capaz de distinguir entre un grande número de colores. También debemos evitar colores derivados. Por ejemplo, en un mapa dónde blancos se representan en rojo, negros en amarillos e hispanos en naranja, barrios en que existe mayor hibridez entre blancos y negros aparecerán, en ciertas escalas, como predominantemente naranja.

Más puntos, menos interactividad. Cuanto mayor el área cubierto por el mapa, menor la capacidad de interacción con el usuario en una escala un punto, una persona. Como se puede ver en los ejemplos del New York Times y de Melbourne, las opciones pueden ser o reducir el análisis a una ciudad o la escala de representación a 1:1000 personas.

Relación producción y divulgación de conocimiento. ¿Cuál es el aporte original de este tipo de mapas al estudio de la segregación urbana? Si nos centramos en los análisis de grandes centros urbanos y sus dinámicas residenciales, el resultado es ninguno. La mayor parte de las grandes ciudades ya están más que estudiadas. No obstante, debemos responder con un sí cuando hablamos de todas las demás zonas urbanas y rurales que tienden a recibir mucho menos atención de los estudios urbanos. En este caso, un mapa abarcador como puede ser un mapa de puntos de etnicidad de todo un país, además de revelar los patrones de segregación en localidades medianas y pequeñas, también añade una visión del todo, muy rara en estos estudios.

Aplicación a otros fenómenos sociales

La mayor contribución de este mapa se encuentra probablemente en su aplicabilidad a otros fenómenos sociales. La idea fundamental de representar fenómenos discretos en superficies continuas tiene una enorme potencialidad de aplicación en diversos campos de las ciencias sociales. Algunos ejemplos ya pueden ser observados desde sus orígenes con el mapeo de Rankin de los ingresos o el mapa de los empleos, pero la aplicación no se queda solo ahí. Esta metodología también puede ser aplicada a recursos gubernamentales gastados o recaudados en ciertas áreas, o a la votación recibida por diferentes partidos políticos. De todos modos, las potencialidades de este instrumento y método son evidentes y su combinación con recursos que permitan su interactividad, como hemos visto en el ejemplo de Melbourne, permite sacarle el máximo de provecho como un instrumento activo en la construcción de conocimiento.

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